Abdominoplastia Post Bariátrica: ¿El Momento Ideal?
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La búsqueda de la perfección estética es un viaje que miles de personas emprenden cada año, depositando su confianza y sus cuerpos en manos de profesionales de la cirugía plástica. Sin embargo, este camino puede transformarse en una pesadilla cuando las cosas salen terriblemente mal. Este es el caso de la reconocida periodista costarricense Maricruz Leiva, cuya historia ha trascendido de las páginas de farándula a los expedientes judiciales, convirtiéndose en un crudo recordatorio de los riesgos inherentes a los procedimientos estéticos y la importancia de la debida diligencia médica. Lo que comenzó como una lipoplastía láser para mejorar su figura, terminó en una lucha por su vida y ahora, una batalla legal por la justicia.
Antes de adentrarnos en los detalles del caso, es importante conocer a la protagonista. Maricruz Leiva es una figura pública muy querida y respetada en Costa Rica. Con una multifacética carrera como periodista, presentadora de televisión, sommelier y productora de eventos, ha construido una imagen de profesionalismo y carisma. Su vida, descrita por ella misma como una viajera incansable, madre y “food hunter”, dio un giro dramático e inesperado que la llevaría a enfrentar uno de los desafíos más grandes de su existencia, no en un set de televisión, sino en una sala de hospital y, posteriormente, en los tribunales.

Todo se remonta al 27 de agosto de 2018. Ese día, Maricruz Leiva ingresó a la Clínica Splendor Centro Médico, ubicada en San José, para someterse a una lipoplastía por aspiración de espalda, brazos y abdomen asistida por láser. Este es un procedimiento relativamente común, diseñado para eliminar depósitos de grasa y contornear el cuerpo mediante el uso de energía láser para licuar la grasa antes de su extracción. La expectativa, como la de cualquier paciente, era salir con una figura mejorada y una autoestima renovada.
Lamentablemente, la realidad fue diametralmente opuesta. En los días posteriores a la intervención, realizada por una doctora de apellidos Fallas Guevara, Leiva comenzó a experimentar complicaciones alarmantes que indicaban que algo muy grave había ocurrido durante la cirugía.
Los síntomas que presentó la periodista no eran los efectos secundarios habituales de una liposucción. Lo que sufría eran, en realidad, signos de quemaduras de tercer grado. Su condición se deterioró rápidamente hasta llegar a un punto crítico. El diagnóstico fue devastador: una necrosis masiva. La necrosis es la muerte del tejido corporal, una complicación gravísima que puede llevar a infecciones generalizadas y la muerte.
Las cifras reveladas en la acusación fiscal son escalofriantes: Leiva sufrió una necrosis del 75% de la pared toracolumbar y del 90% de la pared abdominal. Debido a la gravedad de su estado, fue trasladada de urgencia al Hospital San Juan de Dios, donde fue ingresada en la Unidad de Quemados. Allí permaneció aislada, luchando por su vida, mientras los médicos trabajaban para salvarla de las consecuencias de un procedimiento estético que la había dejado al borde de la muerte.
Tras una larga y dolorosa recuperación, Maricruz Leiva y su abogado, Mauricio Brenes, iniciaron un proceso legal contra la doctora Fallas Guevara y la Clínica Splendor Centro Médico. La lucha por la justicia culminó en un hito importante cuando el Juzgado Penal del II Circuito Judicial de San José dictó el auto de apertura a juicio, considerando que existían méritos suficientes en la acusación presentada.

El delito imputado es el de lesiones culposas, tipificado en el artículo 128 del Código Penal de Costa Rica. Este delito se refiere a causar daño a otra persona por culpa, es decir, por negligencia, imprudencia o impericia, sin intención de hacerlo. En el ámbito médico, esto se conoce comúnmente como mala praxis.
La Fiscalía fue contundente en su acusación, detallando dos momentos críticos donde, presuntamente, la doctora faltó a su deber de cuidado:
| Fecha | Evento Clave |
|---|---|
| 27 de agosto de 2018 | Maricruz Leiva se somete a la lipoplastía láser en la Clínica Splendor. |
| Días posteriores | Comienzan a manifestarse signos alarmantes de quemaduras de tercer grado. |
| Septiembre de 2018 | Es internada en la Unidad de Quemados del Hospital San Juan de Dios. La Fiscalía inicia la investigación y realiza allanamientos. |
| Agosto de 2022 | La Fiscalía acusa formalmente a la doctora Fallas Guevara por lesiones culposas. |
| 2023 (según la información) | El Juzgado Penal ordena la apertura del juicio contra la doctora y la clínica. |
Más allá de los titulares y los términos legales, está el profundo impacto humano. Maricruz Leiva no solo sobrevivió a una experiencia cercana a la muerte, sino que ahora vive con secuelas permanentes. Estuvo incapacitada durante cinco meses para sus actividades habituales y, según peritajes, sufrió una pérdida del 35% de su capacidad general orgánica.
Ella misma ha relatado la pérdida permanente de glándulas sudoríparas en las zonas afectadas y los constantes problemas nerviosos que le provocan una sensación de ardor recurrente. El trauma físico y psicológico ha marcado su vida para siempre, pero también ha fortalecido su determinación para que se haga justicia y para que su caso sirva de advertencia.
El juicio determinará la responsabilidad de la doctora Fallas Guevara. De ser encontrada culpable, enfrenta no solo una posible pena de prisión de hasta un año o una multa, sino también una posible inhabilitación para el ejercicio de su profesión por un período de seis meses a dos años. Además de la causa penal, Leiva ha presentado una acción civil resarcitoria, buscando una indemnización económica por los daños físicos, morales y económicos sufridos, la cual será determinada con base en estudios periciales.
La periodista se sometió al procedimiento estético en la Clínica Splendor Centro Médico, ubicada en San José, Costa Rica.

Se realizó una lipoplastía por aspiración asistida por láser, un tipo de liposucción, en las áreas de la espalda, los brazos y el abdomen.
Sufrió quemaduras de tercer grado que derivaron en una necrosis severa (muerte de tejido) en el 75% de la pared toracolumbar y el 90% de la pared abdominal, lo que la puso al borde de la muerte.
Se le acusa del presunto delito de lesiones culposas (mala praxis), específicamente por un uso negligente del equipo láser y por un manejo inadecuado y tardío de las graves complicaciones postoperatorias.
Le quedaron secuelas permanentes que incluyen la pérdida de glándulas sudoríparas, dolor nervioso crónico (sensación de ardor) y una pérdida dictaminada del 35% de su capacidad orgánica general.
El caso de Maricruz Leiva es un doloroso recordatorio de que la cirugía estética, como cualquier intervención médica, conlleva riesgos significativos. Subraya la importancia crítica de investigar a fondo las credenciales del cirujano, la reputación de la clínica y comprender todos los posibles resultados, incluidos los peores escenarios. Mientras la justicia sigue su curso, la historia de Leiva ya ha dejado una marca indeleble, instando a la reflexión tanto a pacientes como a profesionales sobre la enorme responsabilidad que descansa en un bisturí o en un rayo láser.
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