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El Cirujano de Mirtha Legrand: Fama y Escándalo

Por sola · · 8 min lectura

La pregunta sobre quién fue el cirujano plástico que operó a Mirtha Legrand resuena a menudo en el imaginario colectivo argentino, evocando una era de glamour, celebridades y bisturís de oro. La respuesta tiene un nombre propio: Roberto Zelicovich. Sin embargo, detrás del brillo de la fama y de una lista de pacientes que incluía a las más grandes figuras del espectáculo y la sociedad argentina, se esconde una historia mucho más compleja y oscura, marcada por graves acusaciones de mala praxis que terminaron por desterrarlo del país y redibujar su carrera en tierras lejanas.

Zelicovich no era un cirujano más. En su apogeo, su consultorio en el distinguido barrio de Recoleta era un punto de peregrinación para quienes buscaban la perfección estética. Su habilidad con el bisturí le granjeó una reputación de artista, capaz de desafiar el paso del tiempo en los rostros más famosos de Argentina. Pero fue precisamente uno de los procedimientos complementarios a sus cirugías, un peeling químico, el que desataría la tormenta que acabaría con su imperio en Buenos Aires.

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El Cirujano de las Estrellas: Ascenso y Apogeo

Antes del escándalo, el nombre de Roberto Zelicovich era sinónimo de éxito y exclusividad. Su cartera de clientes era un verdadero “quién es quién” de la farándula y el poder en Argentina. Además de la icónica Mirtha Legrand, por sus manos pasaron figuras de la talla de Susana Giménez, el virtuoso pianista Bruno Gelber, e incluso la hija del ex ministro Domingo Cavallo, Sonia, junto a su esposa Sonia Abrazian. Su fama trascendió el quirófano, convirtiéndolo en una celebridad por derecho propio, un referente indiscutido de la cirugía estética en el país.

Uno de sus casos más recordados, citado por el periodista Luis Majul, fue la reconstrucción facial de la modelo Carmen Santos, quien había sido atacada por un tigre durante el rodaje de una publicidad. Este tipo de intervenciones complejas y exitosas cimentaron su leyenda como un cirujano de destreza y habilidad excepcionales. Sin embargo, la confianza depositada en él por tantas figuras públicas se vería profundamente sacudida por las denuncias que emergieron a mediados de la década de los 90.

El Quiebre: Las Denuncias que Cambiaron Todo

El punto de inflexión en la carrera de Zelicovich llegó con dos denuncias casi simultáneas que apuntaban directamente a su praxis profesional. En julio de 1996, la ex diputada justicialista Mirta Rubini inició una causa judicial en su contra. Días después de someterse a un lifting facial, el doctor le aplicó un peeling químico con ácido tricloroacético para pulir la piel. El resultado, según la denuncia, fue catastrófico. Rubini lo acusó de haberle “desfigurado” el rostro.

Poco después, en 1997, se sumó la denuncia de Edith Margulis, cantante y profesora de música. Ella también se había sometido a un peeling químico similar con Zelicovich en enero de 1996, apenas cuatro días antes que Rubini. Su acusación era igualmente grave: una “deformación permanente” en su cara. Ambas mujeres relataron haber sufrido quemaduras profundas y que los tratamientos posteriores propuestos por el mismo cirujano para enmendar el daño solo agravaron sus lesiones. Sus rostros, en lugar de rejuvenecer, quedaron marcados por cicatrices, inflamación crónica y secuelas funcionales severas.

Las Secuelas Físicas y Emocionales

Las descripciones de las lesiones padecidas por las demandantes son estremecedoras. Mirta Rubini detalló en su querella que sus ojos quedaron ulcerados, su vista se deterioró y perdió la capacidad de cerrarlos completamente, una condición que la obligó a someterse a una cirugía reparadora años después para recuperar esa función básica. Describió su rostro como permanentemente enrojecido e inflamado, con marcas supurantes y la formación de “durezas” en la comisura de los labios que le impedían gesticular y abrir la boca con normalidad. “Lo único que espero es que ninguna otra mujer pase por lo que pasé yo”, declaró en su momento, resumiendo la odisea que vivió.

La Batalla Legal y la Sentencia

Los dos expedientes fueron unificados y la causa recayó en el juzgado del juez Eduardo Daffis Niklison. Al prestar declaración indagatoria, Roberto Zelicovich planteó una defensa que apuntaba a un factor externo: la calidad del ácido tricloroacético. Alegó que el producto, adquirido en una conocida farmacia de Buenos Aires, podría haber tenido una concentración mayor a la esperada, provocando las quemaduras en sus pacientes.

Sin embargo, para el juez, esta explicación no lo eximía de responsabilidad. En mayo, firmó el auto de procesamiento contra Zelicovich por el delito de lesiones culposas y reiteradas, estableciendo un embargo de 300.000 pesos. El magistrado consideró que, como mínimo, el cirujano actuó con negligencia al utilizar un producto químico de alta potencia sin haber realizado pruebas previas para garantizar su seguridad, especialmente si tenía dudas sobre su concentración. Aunque la defensa apeló, el procesamiento marcó un antes y un después. Es importante destacar que la calificación fue de “lesiones culposas” (sin intención) y no “lesiones culposas graves”, lo que implicaba una pena considerablemente menor, no superior a los 2 años de prisión.

Tabla Comparativa de las Denuncias

Característica Caso Mirta Rubini Caso Edith Margulis
Demandante Mirta Rubini Edith Margulis
Profesión Ex Diputada Nacional Cantante y Profesora de Música
Fecha de Cirugía 23 de Enero de 1996 19 de Enero de 1996
Procedimiento Principal Lifting facial + Peeling químico Peeling químico
Lesiones Denunciadas Desfiguración, quemaduras, ojos ulcerados, incapacidad para cerrar los párpados. Deformación permanente, quemaduras profundas, agravamiento de lesiones.

El Exilio y una Nueva Carrera en el Lujo

El desprestigio fue inmediato y demoledor. En 1998, ante el avance de la causa judicial y el daño irreparable a su reputación, Roberto Zelicovich tomó una drástica decisión: cerró su consultorio de Recoleta y abandonó Argentina. Su destino fue Europa y Medio Oriente. Se estableció en España y, notablemente, en los Emiratos Árabes Unidos.

En la opulenta ciudad de Dubai, Zelicovich resurgió profesionalmente. Se puso al frente del departamento de Cirugía Estética del prestigioso Hospital Internacional Belhoul, donde su clientela pasó de ser la farándula porteña a jeques, princesas y magnates petroleros. Curiosamente, en la prensa local de Dubai, se presentó con credenciales aún más impactantes, afirmando ser el cirujano de estrellas internacionales como Michael Jackson, Catherine Deneuve y Sophia Loren. Aunque su abogado afirmó que realizaba visitas periódicas a Buenos Aires para operar a pacientes leales, su presencia en el circuito de la cirugía estética local se desvaneció por completo. El cirujano de las estrellas argentinas había encontrado un nuevo firmamento, lejos del escándalo que lo vio caer.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quién fue Roberto Zelicovich?

Roberto Zelicovich fue un reconocido cirujano plástico argentino, famoso en las décadas de los 80 y 90 por operar a numerosas celebridades, incluyendo a Mirtha Legrand y Susana Giménez. Su carrera en Argentina terminó abruptamente tras ser procesado por mala praxis en dos casos de peelings químicos.

¿De qué se le acusó exactamente?

Fue acusado y procesado por el delito de “lesiones culposas y reiteradas”. Dos pacientes, Mirta Rubini y Edith Margulis, lo denunciaron por causarles quemaduras profundas y deformaciones permanentes en el rostro tras aplicarles un peeling con ácido tricloroacético.

¿Cuál fue la defensa del cirujano?

Zelicovich argumentó que el resultado adverso no fue por un error suyo, sino por la posible mala calidad o una concentración excesiva del ácido que compró en una farmacia, sugiriendo que el producto no estaba en condiciones adecuadas para su aplicación.

¿Qué pasó con el Dr. Zelicovich después de las denuncias?

Tras el escándalo y el procesamiento judicial, cerró su clínica en Buenos Aires en 1998 y se mudó al extranjero. Se estableció principalmente en España y Dubai, donde continuó su carrera operando a una clientela de alto perfil en el Hospital Internacional Belhoul.

¿Qué es un peeling químico con ácido tricloroacético (TCA)?

Es un procedimiento dermatológico y estético en el que se aplica una solución de ácido tricloroacético sobre la piel para remover las capas externas dañadas. Se utiliza para tratar arrugas, manchas solares y cicatrices. La profundidad del peeling (superficial, medio o profundo) depende de la concentración del ácido. Es un tratamiento efectivo, pero muy delicado, ya que una concentración incorrecta o una mala aplicación pueden causar quemaduras graves, cicatrices e hiperpigmentación, como se denunció en este caso.